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Alitas de pollo crujientes salteadas en mantequilla de ajo y con mucho parmesano. Un éxito seguro para los días de partido.
Seca bien las 800 g de alitas y mézclalas con la levadura en polvo, la sal y la pimienta negra para que la piel quede crujiente.
Para freírlas, calienta el aceite a 180 °C en una olla llena hasta la mitad como máximo y fríelas entre 8 y 10 minutos hasta que estén bien doradas y crujientes. Para hornearlas, hornéalas a 220 °C entre 40 y 45 minutos, dándoles la vuelta una vez. Las alitas estarán listas cuando alcancen una temperatura interna de 74 °C.
Derrite la mantequilla en una sartén pequeña a fuego lento con los 20 g de ajo picado y cocínalo entre 1 y 2 minutos hasta que desprenda aroma, pero sin que se dore; después, añade la mayor parte del parmesano y el perejil.
Mezcla las alitas calientes con la mantequilla de ajo en un bol grande hasta que queden bien cubiertas.
Dale el toque final con el resto del parmesano y el perejil, y sírvelas enseguida.