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Strudel vienés con un relleno de manzana especiada y pasas, enrollado en una masa finísima. La masa filo untada con mantequilla hace que sea fácil de preparar cualquier noche entre semana.
Pela, descorazona y corta en rodajas finas las 5 manzanas. Mézclalas con 0,4 tazas de azúcar, la canela, los 80 g de pasas, las nueces picadas y el zumo y la ralladura del limón, y déjalas reposar durante 10 minutos.
Tuesta los 60 g de pan rallado en 2 cucharadas de mantequilla a fuego medio durante 3 minutos hasta que se doren. Se colocan debajo de las manzanas y absorben el jugo, para que la masa se mantenga crujiente.
Calienta el horno a 190 °C. Derrite la mantequilla restante. Coloca una lámina de masa filo sobre un paño limpio, úntala con mantequilla y apila 6 láminas de esta forma, manteniendo el resto tapadas para que no se sequen.
Esparce el pan rallado a lo largo del borde largo dejando un borde de 5 cm, coloca las manzanas encima y escurre cualquier líquido que haya quedado en el bol. Dobla los lados cortos hacia dentro y usa el paño para enrollarlo hasta formar un rollo bien apretado.
Coloca el strudel con la costura hacia abajo sobre una bandeja forrada con papel de horno, úntalo por todas partes con mantequilla y hornéalo entre 35 y 40 minutos hasta que esté dorado y crujiente por igual.
Déjalo enfriar 15 minutos para que el relleno se asiente, espolvorea con azúcar glas y córtalo en rodajas gruesas con un cuchillo de sierra.