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Tiras crujientes de ternera en una salsa de soja dulce y brillante con un montón de cebollas tiernas. Uno de esos platos favoritos para pedir a domicilio, pero hecho en casa.
Corta los 500 g de ternera en tiras finas a contrapelo y rebózalas en la maicena hasta que queden ligeramente cubiertas.
Calienta los 60 ml de aceite vegetal en un wok a fuego fuerte. Fríe la ternera en dos tandas durante 2 o 3 minutos cada una hasta que los bordes estén crujientes y dorados, y luego sácala del wok.
Escurre la mayor parte del aceite. Añade el aceite de sésamo, los 15 g de ajo y el jengibre, y rehoga durante 30 segundos; a continuación, añade los 60 ml de salsa de soja, los 40 g de azúcar moreno y un chorrito de agua, y deja cocer a fuego lento durante 2 o 3 minutos hasta obtener una salsa oscura y brillante.
Vuelve a echar la ternera y remuévela durante 1 o 2 minutos hasta que quede bien cubierta, añadiendo las cebolletas cortadas al final.
Sírvelo enseguida sobre el arroz blanco.