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Gambas fritas crujientes bañadas en una salsa cremosa, dulce y picante. Te van a enganchar, ya sea como entrante o acompañando arroz.
Seca bien los 500 g de gambas con palmaditas y mézclalas con la maicena y los 3 g de sal hasta que queden ligeramente y uniformemente rebozadas.
Calienta 600 ml de aceite en una olla honda a 180 °C, sin llenarla más de la mitad, y fríe las gambas en tandas durante 2-3 minutos, hasta que estén crujientes y de un color dorado claro. Sácalas y escúrrelas sobre papel de cocina.
En un bol grande, mezcla la mayonesa, la salsa de chile dulce, la sriracha y la miel hasta conseguir una salsa cremosa y homogénea de color rosa anaranjado.
Mientras las gambas aún estén calientes, échalas en el bol y remuévelas con cuidado hasta que cada trozo quede bien cubierto de salsa.
Extiende la lechuga troceada en un plato, coloca las gambas encima y espolvorea con la cebolleta cortada en rodajas. Sírvelas enseguida, mientras estén crujientes.