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Rebanadas gruesas de brioche remojadas en crema pastelera de vainilla y fritas en mantequilla hasta que el exterior se dore y el centro se mantenga blando. El pan del día anterior se empapa mejor que el fresco.
Bate los 4 huevos con los 200 ml de leche, los 100 ml de nata, el azúcar, la vainilla, la canela y la sal en un plato ancho y poco profundo hasta que quede una mezcla totalmente homogénea y sin rastros blancos.
Corta el brioche en 8 rebanadas de unos 3 cm de grosor. Las rebanadas gruesas se empapan bien sin deshacerse en la sartén.
Mete las rebanadas en la crema durante 30 segundos por cada lado, presionando suavemente para que absorban el líquido hasta el centro, pero sin que se deshagan.
Derrite 1 cucharada de mantequilla en una sartén ancha de 28 cm a fuego medio. Fríe 2 rebanadas a la vez durante 3 minutos por cada lado hasta que estén doradas y bien hechas por igual, añadiendo mantequilla con cada tanda.
Deja las rebanadas ya fritas en una rejilla dentro de un horno a 120 °C mientras terminas de hacer el resto; así evitarás que se empapen.
Colócalas en platos calientes junto con las fresas cortadas y échales por encima el sirope de arce.