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El clásico siciliano de la berenjena frita en una sencilla salsa de tomate y albahaca, rematada con ricotta salata. Ingredientes sencillos que saben a verano.
Corta las 2 berenjenas en cubos de 2 cm, mézclalas con una cucharadita de sal en un colador y déjalas reposar durante 15 minutos. Sécalas con un paño para que se frían en lugar de cocerse al vapor.
Calienta 70 ml de aceite de oliva en una sartén ancha de 28 cm a fuego medio-alto y fríe los cubitos en dos tandas durante 6 u 8 minutos cada una, dándoles la vuelta hasta que estén bien dorados y blanditos por dentro. Sácalos y ponlos sobre papel de cocina.
Limpia la sartén, añade los 30 ml de aceite de oliva que te quedan y rehoga los 12 g de ajo cortado en láminas junto con las hojuelas de pimiento rojo durante 1 minuto. Añade los 400 g de tomate en lata, aplástalos con una cuchara y deja que se cocine a fuego lento entre 12 y 15 minutos hasta que espese.
Cuece los 400 g de rigatoni en agua hirviendo bien salada durante 1 minuto menos de lo que indica el paquete. Reserva una taza del agua de la pasta antes de escurrirla.
Vuelve a echar la mayor parte de la berenjena a la salsa, añade la pasta y un chorrito del agua de la cocción, y remueve a fuego lento durante 1 minuto hasta que todos los tubos queden bien cubiertos. Añade la albahaca troceada.
Repártelo en 4 cuencos calientes, pon encima el resto de la berenjena y ralla los 80 g de ricotta salata por encima.