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Patatas pequeñas aplastadas y crujientes hechas en la freidora sin aceite, doradas y crujientes con parmesano. La guarnición por la que todo el mundo se pelea.
Echa los 700 g de patatas pequeñas en una olla grande con agua salada, llévalas a ebullición y cuécelas durante 15-20 minutos, hasta que un cuchillo se clave fácilmente. Escúrrelas bien y déjalas secar al vapor unos minutos.
Coloca las patatas espaciadas en la cesta de la freidora sin aceite y aplasta cada una con la base de un vaso hasta que tengan un grosor de aproximadamente 1 cm.
Mezcla los 30 ml de aceite de oliva con el ajo machacado, los 5 g de sal y la pimienta, y luego úntalo generosamente por ambos lados de cada patata aplastada.
Fríelas en la freidora sin aceite a 200 °C durante 15-18 minutos, hasta que estén bien doradas y crujientes por los bordes, agitándolas o dándoles la vuelta a mitad del tiempo.
Espolvorea el parmesano rallado y el perejil picado sobre las patatas calientes y sírvelas enseguida.