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El sándwich típico de los cafés parisinos: jamón y gruyère en capas con bechamel, y gratinado hasta que la parte de arriba burbujee y esté dorada. Es tan sustancioso que solo necesitas una ensalada verde para acompañarlo.
Derrite las 3 cucharadas de mantequilla en una cacerola pequeña a fuego medio, añade la 0,2 taza de harina removiendo con un batidor y cocina durante 1 minuto. Vierte los 300 ml de leche en un chorrito fino, sin dejar de remover durante 4 o 5 minutos hasta que espese y quede una salsa que cubra bien.
Retíralo del fuego y añade la mostaza de Dijon, la nuez moscada, la sal y la pimienta. Ralla un tercio del gruyère y remueve hasta que quede una mezcla homogénea.
Calienta el grill del horno a 220 °C. Coloca 4 rebanadas de pan en una bandeja forrada con papel de horno, unta cada una con una cucharada de la salsa, reparte los 200 g de jamón entre ellas y cúbrelas con una segunda rebanada.
Extiende el resto de la salsa por encima hasta los bordes y espolvorea el gruyère que te queda. Tuesta en la bandeja superior durante 5 a 7 minutos hasta que el queso burbujee y esté dorado por igual.
Déjalos reposar 2 minutos y luego córtalos en diagonal para que las capas fundidas se mantengan en su sitio.