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Un clásico romano para las cenas entre semana: espaguetis salteados con ajo sofreído a fuego lento en aceite de oliva, copos de pimiento rojo y perejil. Listo en el tiempo que tarda la pasta en cocerse.
Pon a hervir a fuego fuerte una olla grande con agua salada y cuece los espaguetis hasta que estén al dente. Reserva una taza del agua de la pasta antes de escurrirla.
Calienta el aceite de oliva a fuego lento y añade el ajo cortado en láminas finas junto con las hojuelas de pimiento rojo. Cocínalo lentamente hasta que el ajo adquiera un tono dorado pálido y desprenda aroma, sin que se dore nunca.
Echa los espaguetis escurridos a la sartén con un chorrito del agua de la pasta que hayas reservado. Remueve enérgicamente hasta que el aceite se emulsione y cubra cada espagueti.
Retíralos del fuego, añade el perejil picado y sazona con sal. Sírvelos enseguida con parmesano rallado si te apetece.