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Lavash fino doblado en triángulos con un relleno de queso cottage y hierbas frescas, y luego tostado en mantequilla hasta que quede dorado y crujiente. Un aperitivo salado rápido, que está más rico caliente.
Mezcla los 250 g de queso cottage con el huevo, el eneldo y el perejil picados y una pizca de sal hasta que quede todo bien mezclado. Si lo usas, desmenuza los 60 g de queso feta y añádelos a la mezcla.
Corta los 200 g de lavash en tiras anchas de unos 10 cm de ancho y del mismo largo que la lámina.
Pon una cucharada colmada de relleno en un extremo de cada tira y dóblala formando un triángulo; luego, sigue doblando triángulo tras triángulo hasta el final de la tira.
Derrite la mantequilla en una sartén ancha a fuego medio y fríe los rollitos durante 2 o 3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes por ambos lados.
Sírvelos calientes, cortando cada paquetito por la mitad para que se vea el relleno cremoso.