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Paleta de cordero cocida a fuego lento con patatas, zanahorias y cebada perlada hasta que la carne se deshaga y el caldo adquiera un sabor intenso por sí solo, sin necesidad de vino ni cerveza.
Corta la paletilla de cordero de 1,2 kg en trozos de 4 cm, sazónalos y dóralos en 30 ml de aceite en una olla pesada a fuego fuerte, en tandas de 6 a 8 minutos cada una, hasta que estén bien dorados. Sácalos de la olla.
Baja el fuego y rehoga las cebollas cortadas en rodajas en la misma olla durante 6 minutos, raspando los trocitos dorados que se hayan pegado al fondo.
Vuelve a poner el cordero en la olla, añade el litro de caldo, la cebada perlada, el tomillo y las hojas de laurel. Deja que hierva a fuego lento, tapa la olla y cocina a fuego bajo durante 90 minutos, removiendo de vez en cuando.
Añade los 700 g de trozos de patata y los 300 g de trozos de zanahoria y deja cocer a fuego lento sin tapar durante otros 35 o 40 minutos, hasta que el cordero esté tierno al pincharlo con un tenedor y las patatas hayan empezado a deshacerse y a espesar el caldo.
Retira la olla del fuego y déjala reposar 10 minutos para que el guiso se asiente. Saca las hojas de laurel.
Sazona al gusto y espolvorea el perejil picado sobre cada plato.